¿Mi no impresora en mesa?, ¡Mi no trabajo!

Acabo de llegar de ver a un cliente, y no dejo de darle vueltas a algo: ¿cómo es posible que en una empresa de 26 personas, haya unas 24 impresoras? Y me explico: cada una de las personas que hay en esa oficina, sea el director, el jefe de ventas, el responsable de administración, o el recepcionista, casi sin excepción, tiene una impresora sobre la mesa. Además, cada máquina se ha comprado en momentos diferentes, buscando la oferta del momento, o las preferencias de la persona que la tenía sobre la mesa. El resultado: sólo hay dos modelos iguales, y casi la mitad de ellas son de inyección de tinta. De esta forma, la persona que se encarga de los suministros, ha de tener cartuchos tinta y tóner para más de 20 modelos diferentes, por no hablar del coste de las reparaciones y limpiezas que hay que hacer sobre estas máquinas, y el alto número de incidencias de soporte que he de soportar por atascos, papeles que se manchan, o máquinas que en un momento dado no imprimen.

Ahora, lo que ya es de órdago es que, además, tienen dos fotocopiadora/impresoras en red, una en B/N y otra en color. Ante esto, llevo cerca de 5 años intentando cambiar la mentalidad de la empresa, haciendo que jubilen las impresoras individuales (salvo casos justificados, como la persona de las nóminas o el contable), y mantegan las de red, e incluso las refuercen con una o dos máquinas adicionales colocadas cerca de cada departamento.Impresoras laser

La respuesta oficial, casi siempre es la misma: la privacidad. Entonces le cuentas que existen sistemas como los que integran los controladores de OKI (y otras muchas), que permiten lanzar un trabajo a la impresora de red, y que este no se imprima hasta que la persona se coloque delante de la máquina y teclee su contraseña. Al final, a regañadientes, se adecuen “los derechos adquiridos” en estos años, a “la molestia que supone levantarse” (cuando hay gente que imprime más que una o dos cosas al día), o “el tiempo que se pierde en paseos”. Eso, y el elevado coste de una impresora de red…

Sin embargo, multiplican su consumo energético, su consumo en consumibles, su gasto de papel (la gente no se corta un pelo en imprimir las fotos de los niños, o el trabajo de la universidad del hijo), sus incidencias, el espacio ocupado en las mesas, el tiempo de la gente de suministros en pedir cartuchos/cabezales para todos, etc, etc, etc.

Son 5 años, y ya los doy por imposible. Hay cosas que por mucho que se intente, nunca cambiarán.

Si has disfrutado de este post, considera la opción de dejar un comentario o suscribirte al feed para poder seguirnos desde tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Dejar un comentario

(requerido)

(requerido)